sábado, 6 de agosto de 2011

echaR raíces ○




Llegar a Casa.

 Sembrar semillas.  Esperar.
Nunca dejan de crecer, aunque no lo veamos.
Toman de la tierra y de la vida lo que necesiten. Se nutren.
Eligen su camino. Algunas crecen para abajo. Y luego suben.
Otras se quedan enterradas, y solo muestran pequeños tallos, ínfimas hojas verdes que llaman la atención.
Siempre es bueno tener tiempo para detenerse a ver.  Y así descubrir pequeños detalles que la tierra esconde con el fin de proteger.  Sólo espera que llegue el momento indicado para descubrirse y comenzar a vivir. Desenterrarse. Liberarse.
Si se pasa demasiado tiempo en la oscuridad, hundido bajo tierra, los gusanos invaden y carcomen desde adentro. A veces  pasa esperando a que algo nos recoja. A veces eso no sucede.
La naturaleza es sabia. Y de ella se debe aprender.
Podemos crear nuestras propias semillas, y sembrarlas a tiempo.
Para el momento en el que nos comenzamos a podrir, liberarlas.
Y así poder permanecer.

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